domingo, mayo 24, 2009
Desde que hace más de un cuarto de siglo fuera acuñado el término Sociedad del Riesgo ([1]), a raíz de los accidentes de Seveso([2]) y Chernobyl([3]), es cada vez mayor el interés por la gestión de la información en las emergencias y catástrofes y también por la comunicación de la crisis en las que éstas pueden derivar. No son pocas las tragedias vividas en nuestra sociedad en las que, lamentablemente, la confusión entre ambos conceptos (comunicación de catástrofes o comunicación de crisis) ha provocado resultados desastrosos. Especialmente para la organización que no ha sido capaz de diferenciarlos adecuadamente.
Desenvolverse con soltura en este campo tendrá como resultado gestiones eficaces en la comunicación de catástrofes cómo ocurrió en Madrid en los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004. No hacerlo supone auténticas situaciones de caos y colapso informativo como lo acaecido el 20 de agosto de 2008 en el accidente aéreo que sufrió la compañía Spanair en el aeropuerto madrileño de Barajas. Trataré aquí también de abordar los sistemas más novedosos de gestión de la Comunicación de catástrofes.
Así, quiero explicar el alto valor estratégico del sistema de coordinadores de la información. Cómo gestionan in situ la información de la emergencia, su necesaria especialización e imbricación en la organización y en el Puesto de Mando Avanzado. Abordaré su papel asesor y de coordinación informativa con el resto de centros de mando y control. Señalaré nuevos caminos de gestión informativa que, necesariamente, pasan por cambios de concepción radicales. Intentemos desterrar viejos prejuicios que contemplan a los periodistas como el enemigo a batir en vez de cómo a una verdadera herramienta de comunicación, un relevante instrumento de Protección Civil necesario para poder interactuar con los ciudadanos afectados por la tragedia y, así, con toda la sociedad.
¿Por qué a los medios de comunicación les atraen las tragedias?
Voy a tratar de explicar como los medios de comunicación social construyen sus relatos bajo la premisa de que “es más importante informar rápido que bien” ([4]). De las explicaciones o justificaciones mitológicas a la hora de armar el relato se pasa a justificaciones tecnológicas para explicar una incertidumbre social aún mayor. Es el coste en peligrosidad de nuestra sociedad. A partir de aquí intentaré exponer sucintamente como gestionar esta información.
Según un estudio de 2006 de las universidades Complutense, Navarra y Pompeu Fabra ([5]), las televisiones españolas dedican más de un 20% del tiempo en sus informativos a la crónica de sucesos. Desde mi punto de vista, el relato social tiene como principal finalidad la reproducción de la propia sociedad y sus estructuras. En ello emplean sus esfuerzos los medios de comunicación social institucionalizados a la hora de Producir la Comunicación. Esa comunicación social se convierte en un auténtico ritual informativo del cual se hacen coparticipes todos los asistentes a la celebración desde su posición de audiencia. Un ritual en el que no es tan importante lo que se dice que cómo se dice.
El oficiante, el mediador, debe ser capaz de poner en escena, con soltura, la información respetando las formas, ritmos, maquetas y estructuras. Es el ritual en sí lo que atrae al ciudadano porque en el mismo se siente participe de un integrador proyecto común, dentro de una estructura que le unifica y le hace solidario del proyecto social compartido.
Pero no sólo ésta gratificación, ya de por sí poderosa, atrae a las audiencias sino el hecho de comprobar, una y otra vez que, pese a las continuas tragedias que des- estructuran el normal funcionamiento social, las instituciones salvadoras son, de nuevo, una y otra vez, capaces de derrotar al monstruo y de poner orden en el caos ([6]). De cada desgracia surgen nuevos desastres a un ritmo vertiginoso. Sin que la audiencia se haya repuesto de una tragedia, ya le llaman a la puerta para mostrarle una nueva que otra vez será vencida por la organización social. Es en este ritual de la destrucción y la reconstrucción, donde debemos englobar la comunicación en situaciones de emergencias.
El comportamiento de los medios ante el dolor. Buscando la emotividad
Les cuento primero una anécdota real extraída del libro: La televisión sensacionalista de. John Langer Apud. Dice así:
“Te voy a contar una historia y, después de contártela, sabrás todo lo que hay que saber respecto a las noticias televisivas [...] Una noche, los ejecutivos de una cadena en Nueva York estaban viendo tres noticiarios al mismo tiempo. Se había producido un incendio en un orfanato católico. Uno de los ejecutivos se lamentaba de que la cadena rival tuviera una mejor cobertura en imágenes: Sus llamas son más altas que las nuestras, dijo. Pero otro ejecutivo replicó: Sí, pero nuestra monja llora más fuerte que las otras.” ([7])
Como vengo explicando, el planteamiento narrativo de los medios informativos tiene por destino la reproducción social de la organización. En ese desarrollo discursivo es elemento catalizador la búsqueda del lado humano, de la emotividad inherente al dolor generado por la tragedia.
Como dice el Presidente del Colegio Oficial de psicólogos de Madrid, Fernando Chacón: “es muy importante poner cara y nombre a las víctimas de los atentados del
11-M para evitar que ocurra como, en un momento determinado, pasó con los del terrorismo de ETA, que la sociedad iba perdiendo sensibilidad y los asesinados se convertían en simples números. Esto es lo que explica su insistencia en acudir a los siniestros y entablar contacto con los actores del suceso. Especialmente las víctimas.
Las tres Ces
Con estas premisas veamos cuál es la importancia de la gestión de la comunicación en la gestión de la catástrofe. El sociólogo, Enrico Quarantelli, en sus tesis -asumidas por la UNDRO (Organización de las naciones unidas para el socorro en desastres) ([8]) considera que la organización más apropiado de la sociedad occidental en la lucha contra desastres, puede sintetizarse en el modelo de las tres ces: coordinación, cooperación y comunicación. La comunicación viene a ser así, uno de los tres pilares básicos sobre los que se sustenta una eficaz defensa de la población frente a los efectos catastróficos de cualquier desastre. Se realiza, en su mayor parte, a través de los medios de comunicación de masas, de ahí la importancia que cobran los medios en los resultados finales de una situación de emergencia. La comunicación, y la política estratégica de comunicación, es un valor añadido a los efectos de un fenómeno catastrófico que ayuda a paliar los efectos indeseados de un fenómeno natural o accidente tecnológico.
Desde mi punto de vista, la gestión eficaz de la catástrofe está indisolublemente unida a la comunicación de la misma. Sin una información adecuada es imposible proteger eficazmente a los ciudadanos. No podremos impelerles a tomar determinadas acciones destinadas a su autoprotección. Es preciso una constante revisión y emisión de nuestros mensajes que efectuaremos empleando los medios de comunicación más adecuados, según el caso. La falta de una información útil y pertinente incrementará el caos generado. La carencia de infraestructuras de comunicación contribuirá a ello. Buscaremos canales de comunicación diversos y robustos que nos permitan llegar a la mayor cantidad de ciudadanos posibles. Si uno fallara deberá ser sustituido por otro mientras es restablecido su funcionamiento. El 11-M falló la telefonía móvil. La información salió a los medios distribuyéndola por mensajes cortos desde los focos de la tragedia al Centro de coordinación informativa y de ahí se rebotaba a la prensa. El uso de buscapersonas también fue determinante. Pero sin duda la clave fue contar con enviados especiales en los escenarios de dolor que pudieron comparecer ante los medios informativos allí desplegados.
El Rumor
“El rumor es un sustituto de las noticias. De hecho es una noticia que no transcurre por canales institucionalizados procede de una discrepancia entre la información que se considera necesaria y la que se dispone. Lejos de ser una circunstancia patológica de los individuos, forma parte de los esfuerzos de las personas por encontrar respuestas a las exigencias de su vida” Tamotsu Shibutani. (sociólogo) ([9])
Cuando surge la emergencia lo hace siempre asida de la mano del rumor. Cuando el humo del incendio comienza a elevarse sobre la tragedia atrae, cual poderoso imán, a los medios de comunicación, que rápidamente comienzan a hacerse preguntas que precisan urgente respuesta. ¿Dónde está exactamente el fuego?, ¿Qué se quema? ¿Hay heridos o atrapados? ¿Hay graves daños? ¿Cuáles son las causas? A mayor gravedad del siniestro mayor presión mediática. Los redactores jefes mandarán al lugar a sus periodistas. Si el medio es audiovisual, y si se trata de forma especial de una radio, la consigna es clara..."Entra en directo con lo que tengas". La presión para el redactor será fuerte. Al llegar, el periodista buscará las fuentes que le pueden responder sus preguntas con la mayor celeridad posible. No tiene tiempo y sí muchos interrogantes. El informativo le reclama y tiene que entrar en directo. La información es para ya. Pero...¿qué ocurre si ninguno de los intervinientes puede contestar su interrogatorio? Imaginemos la escena. Los bomberos intentan desesperadamente controlar el fuego, los sanitarios todavía están estabilizando a las víctimas, la policía bastante tiene con garantizar la seguridad evitando que los curiosos entren en el área de intervención. El caldo de cultivo es propicio. Surge el Rumor que se caracteriza por la impersonalidad de la fuente, su ambigüedad, y su falta de transparencia. Mezcla que se formula como:
R= i por a.
Siendo i= importancia del asunto y
a= ambigüedad.
Así que a mayor importancia del asunto y mayor ambigüedad del mismo, mayor dimensión del rumor.
El enteradillo de turno aportará entonces la información que tanto precisa el periodista con lo que la alarma social estará servida. Las situaciones de crisis como éstas suelen estar acompañadas por condiciones de privación e insuficiencia de los medios. Ello fomenta la búsqueda de fuentes de información alternativas como las interpersonales, ya comentadas más arriba.
Pero hoy en día las nuevas tecnologías vienen, por demás, a complicar la escena. Según el profesor Martínez Albertos ([10]) “hoy en día el rumor se convierte en noticia y eso lo está promoviendo Internet”, porque, entre otras cosas, “no se analizan ni se seleccionan las noticias”. Además, añade: en la red, el proveedor de la información no es un periodista, sino que puede ser ‘el chico de los recados’, una ‘secretaria’ o un ‘catedrático’, pero en ningún caso un periodista. Para el catedrático, los hechos en periodismo son sagrados, no admiten discusión, los comentarios son libres, esto es un principio del periodismo tradicional, que no observa Internet y mucho menos el periodismo ciudadano.
Influencia del rumor en la gestión de la tragedia.
Durante la gestión de la catástrofe es importante mantener adecuadamente informados a los afectados. Los gestores de la emergencia deben saber qué se espera de ellos y qué datos tienen que aportar. “Durante las horas posteriores a la tragedia los rumores negativos van a circular más rápido que los desmentidos positivos, por lo que habrá que insistir más en ésta información para que tenga su efecto” ([11]). También se ha comprobado que intentos de control sobre el contenido de los mensajes aumentan las tasas de rumores y aumentan las críticas sobre la actuación (Oliver- Smith, 1996, Páez y Marques, 1998). Los rumores críticos generan inseguridad, división, pérdida de apoyo a las víctimas y conflictos en el grupo. Eso sin contar con que pueden generar conductas de pánico. En situación de amenaza se asocian a conductas de huída. Esta, se encuentra favorecida por condicionantes socio-culturales del grupo, mitos o creencias compartidas, un clima emocional de ansiedad previo y compartido, y la existencia de canales de comunicación que contribuyan a su difusión.
Imaginémonos una emisora de radio que difunde el rumor infundado de que un frente de fuego avanza a paso rápido hacia un poblado de viviendas, donde los ciudadanos están convencidos de que en situaciones como éstas es muy difícil escapar porque las multitudes huyendo al unísono, en un incendio, son muy peligrosas. El pánico estará servido.
Solución Información contrastada procedente de una fuente solvente y acreditada. En una situación de emergencia, peor aún, de catástrofe, esa fuente debe estar ahí, preparada para hacer frente al rumor, antes incluso de que surja. Esa fuente no se improvisa, ni de entre los intervinientes, ni de entre los políticos, que llegarán cuando la catástrofe esté servida.
Será por lo tanto un portavoz único que aglutine todos los datos del siniestro desde todos sus ámbitos (auxilio y rescate, asistencia sanitaria, social, psicológica y de seguridad). La duplicidad de portavoces sólo generará importantes distorsiones informativas y graves contradicciones que, en algunos casos, pueden llegar incluso a poner en riesgo a la población. Pero es que, además, el coordinador de la emergencia, que debe ser también único, debe contar con una única oficina de información de emergencias.
El servicio de información de emergencias debe tener preparada su estrategia comunicativa antes de que las demandas mediáticas se produzcan, y mantener un hilo informativo constante y renovado con la Prensa. Para evitar el rumor, la información será por tanto rápida, puntual, objetiva, contrastada y creíble. Una información carente de ocultismos y que no genere alarma social, con recomendaciones de autoprotección para el ciudadano. Evidentemente, para lograr estos objetivos y nutrir a los periodistas que se desplazan al siniestro, es imposible trabajar desde un despacho situado a decenas de kilómetros del lugar de la emergencia. Para conseguir informar a los enviados especiales a tiempo, y evitar los rumores, hacen falta otros enviados especiales.
¿Quién debe gestionar la información de emergencias?
El ejemplo de Madrid.
El Plan de Protección Civil de la Comunidad de Madrid de 1992 establece en su Capítulo III que el Director del Plan de Emergencia determinará y coordinará la información a la población, para ello contará con un Gabinete de Información en dependencia directa del mismo. Nada dice por supuesto sobre la cualificación de quienes deben componer tal servicio. La Comunidad de Madrid resolvió tal cuestión en 2001 mediante convenio suscrito con la entonces empresa pública Madrid 112 a quien encomienda
"la prestación del servicio de portavoz y de coordinación de todas aquellas demandas de información que puedan producirse en relación al servicio de atención de urgencias de la Comunidad de Madrid, destacando por su importancia las relaciones con los Medios de Comunicación". Además, determina que serán periodistas quienes integren el servicio.
Pero no cabe duda que este es sólo un modelo, lo verdaderamente
importante es analizar porqué se debe llegar a una solución de este tipo o similar.
En primer lugar tener un único portavoz, o al menos manejar un mensaje único, sólo puede mejorar nuestra situación en cualquier gestión de la comunicación. Es una idea que se recoge de manera reiterada en todos los manuales de gestión de crisis y es una de la reglas que enumera Ros Jai ([12]), para no complicar las cosas, ya que “una única fuente de información garantiza una comunicación clara y coherente”. La actuación descoordinada de portavoces genera una sensación de desorganización y desconcierto ante la opinión pública. “En los casos en los que es necesario más de un portavoz, la comunicación entre ellos debe asegurar que la empresa dice lo mismo, siempre, a los distintos públicos”, indica Berge ([13]). Se trata por lo tanto de ofrecer un único mensaje, centralizado y que huya de toda posibilidad de contradicción. Si sólo hay una dirección de la emergencia, sólo debe existir un mensaje. Como señala Carmen Costa Sánchez ([14]) “el portavoz sólo debe proporcionar aquella información o datos que ya han sido verificados previamente para no caer, de este modo, en lo que serían contradicciones por parte del representante de la institución. De darse esta circunstancia, se restaría credibilidad a las palabras y la imagen de formalidad, seriedad y confianza que debe ofrecer el encargado de comparecer ante la opinión pública”.
A esto podemos añadirle lo que opina Jaume Fita ([15]), según el cual: “sólo deben proporcionarse hechos comprobados. Las conjeturas deben evitarse siempre. Nunca debe convocarse, por ejemplo, una conferencia de prensa sin estar seguro de tener las respuestas al incidente acontecido.” Pongamos algunos ejemplos. Primero: la actuación informativa de los tres políticos populares que actuaron como portavoces en relación con las investigaciones sobre los atentados del 11-M. Esta fue desacertada debido a las continuas rectificaciones por parte del mismo portavoz y a la comunicación de datos que no habían sido suficientemente contrastados. Información incorrecta porque hubo contradicciones entre las versiones adoptadas por los tres portavoces.
Pero tenemos más ejemplos en nuestra historia reciente sobre una ineficiente gestión informativa de una catástrofe favorecida por la existencia de múltiples portavoces. Es el caso del hundimiento de petrolero Prestige el 13 de noviembre de 2002. Como señala Carmen Costa ([16]), “la aparente descoordinación interna no permitió que se consolidara la figura del interlocutor único, sino que pasó a haber múltiples en función del reparto competencial en asuntos derivados del accidente”.
Retrotrayéndonos un poco más en nuestra reciente historia podemos trasladarnos a la riada que en agosto de 1996 sufrió el camping Las Nieves en la localidad oscense de Biescas. Recordemos que 87 personas fallecieron y hubo 450 heridos.
De nuevo la falta de una portavocía única generó graves problemas en la gestión informativa. Un año después de la tragedia lo señalaba con estas palabras Luis Estaún ([17]), alcalde de la localidad: “…la importancia que tiene una correcta transmisión de la información, merece que desde un principio se ocupe un portavoz de la relación con los informadores, lo que facilita el trabajo de unos y otros. Toda acción que facilite la labor de los medios redundará en beneficio de la fidelidad y rapidez con que se transmitirá esta información a la sociedad…”
En este sentido opina el psicólogo Ernesto Goicoechea (Op. Cit. en referencia 48. Página 11) ”… un buen antídoto para disminuir las fuentes confusas de autoridad y no exacerbar gratuitamente los problemas, es establecer desde los primeros momentos un portavoz único al que referirse para todo tipo de información oficial. La existencia de un portavoz único tiene indudables ventajas para los medios de comunicación que se afanan por conseguir la necesaria información en la confusión posterior a un desastre”.
Creo que la existencia, si no de un portavoz, al menos de un mensaje único sólo nos traerá beneficios a la hora de gestionar la emergencia. Es imposible lograr, la ya de por sí complicada movilización social hacia la autoprotección, en medio de una catástrofe si, además, los mensajes que se ofrecen por parte de las diversas administraciones son descoordinados. No está justificado que esto ocurra con el actual marco jurídico español por más que se quieran verse excusas de cualquier tipo en la actual estructura cuasi federal del territorio. La legislación vigente especifica quién es el responsable en los distintos niveles de activación de los planes de emergencia. Si todas las administraciones tuvieran esto claro no nos encontraríamos, como es habitual, declaraciones discordantes entre los responsables estatales, autonómicos y locales. Sólo quien manda en cada uno de los niveles activados de los planes de protección civil debería confeccionar los mensajes a la población. Las discusiones sobre la eficacia o no de las medidas adoptadas deben dejarse para después. El Conflicto verbal en el foro público sólo sirve para acrecentar la sensación de inseguridad e incertidumbre entre los ciudadanos. Si una determinada actuación de protección civil no ofrece los resultados esperados debe ser reevaluada y conllevar su rediseño y su nueva ejecución de manera conjunta entre las administraciones. Nunca deberá suponer una causa de confrontación mientras la tragedia aún se desarrolla. Las nuevas acciones diseñadas deberán ser comunicadas de nuevo mediante un mensaje único y a ser posible por un único portavoz dotado de la mayor credibilidad posible por sus conocimientos, carisma y experiencia en el cargo.
¿Quienes deben integrar la oficina de información de emergencias?
Una encuesta realizada entre periodistas franceses en 1992 concluía que en situaciones de emergencias los profesionales de la comunicación consideraban como fuentes más creíbles de la información por este orden a: los técnicos responsables de coordinar la emergencia, y tras ellos los portavoces de estos técnicos.
Siempre debe informar el más creíble, pero si se trata de luchar contra los rumores, en la primera fase de la intervención de emergencia es evidente, que ni el jefe de bomberos, ni el coordinador médico podrán atender a la Prensa. Queda, por lo tanto, su portavoz. Se buscará a profesionales de la comunicación en situaciones de crisis con una amplia formación en emergencias (conocimientos de auxilio y rescate, sanitarios, etc...) con el fin de garantizar, en primer término, la credibilidad y la eficacia del mensaje, que deberá ser lo suficientemente técnico como para ser creíble y lo suficientemente coloquial como para que lo entiendan todos los ciudadanos.
Su formación en emergencias le permitirán recoger in situ, casi de un vistazo, la información que precisa para elaborar los mensajes informativos, a fin de que, una vez hayan sido validados por el director del plan de emergencias, sean difundidos. Este último enfoque fue, por ejemplo, el que adoptó la Comunidad de Madrid a la hora de crear su Servicio de Información de Emergencias.
Gestión informativa de la crisis. El Servicio de información de emergencias. Debe ser un anexo del Director del plan de emergencias que se esté aplicando. Es decir, en dependencia directa del mismo. Como acabo de decir, compuesto por profesionales en comunicación de emergencias. Personal preferentemente periodista debidamente formado y con experiencia en gestión de crisis emergentes y en gabinetes de prensa de servicios de emergencia. Debe contar con toda la información sobre el suceso. Sin ella es imposible su labor. Contará con un equipo de enviados especiales.1º. Recogerá y situ toda la información. Analizará, evaluará y aconsejará sobre la crisis. Retro alimentará a la Dirección del plan.2º. Ayudará a descubrir las causas de la emergencia y las deficiencias en la gestión de la misma. Trata de ayudar a poner orden en el caos.3º. Pulsará el ambiente social y mediático. Luchará y situ contra los rumores. Terminará con los enteradillos, generadores de rumores, al convertirse en fuente solvente de referencia. Intentará también así atajar las críticas antes de que se produzcan.4º. No dará informaciones distorsionadas. Divulgará datos verdaderamente útiles.
Portavoz oficial de la emergencia. Debe ser un experto en gestionar la información en crisis emergentes y pertenecer al servicio de información de emergencias. Preferentemente periodista y con experiencia como portavoz. Con formación especializada en protección civil, socorrismo, y auxilio rescate. Poseer estos conocimientos le permite ser testigo en los siniestros desde una atalaya preferente. Restándole el menor tiempo posible a los gestores del siniestro cuando estos están más ocupados que es al inicio de la intervención. Es el momento en el que peor pueden atender a su portavoz y, sin embargo, se trata del momento en el que más necesaria es la información para atajar los rumores. Mayor formación para el portavoz redunda en un incremento en la calidad de su información, una mayor agilidad y una mayor eficacia comunicativa al dotarle a su lenguaje de una patina de credibilidad. Debe poseer gran capacidad de trabajo en situaciones difíciles. Trabajará codo con codo en las mismas situaciones de riesgo, stress y penosidad que el resto de intervinientes. A esto le une la gran presión político-mediática que deberá soportar. Conviene que sea experto y conocedor de la evolución de riesgos. Con capacidad de aportar ideas y soluciones. No sólo deberá ejercer como transmisor de la información que emane de la dirección de los planes de emergencia. Sino que debe realizar tareas de asesoría interna a la propia organización con el fin de minimizar los conflictos y lograr la mayor eficacia con el fin de cumplir sus objetivos comunicativos.El centro coordinador de la información de emergencias. Debe haber una única oficina informativa como fuente. Realizará una reevaluación informativa constante. El siniestro cambiará constantemente de forma y será preciso realizar una reevaluación constante sobre el cumplimiento de nuestros objetivos comunicativos con el fin de redefinir nuestro plan de acción. Desarrollará, si es preciso, la oportuna reiteración informativa. Como veremos más adelante es importante repetir el mensaje en tiempo y forma. En situaciones especiales puede ser preciso descentralizar La gestión informativa. Ej.: Las listas de heridos y muertos en el atentado del 11-M. Es evidente que en situaciones donde es esencial dar salida a los requerimientos informativos de miles de ciudadanos deben articularse medios extraordinarios. El 11 de marzo de 2004 el Ministerio del Interior decidió que los ciudadanos que necesitarán saber donde estaban hospitalizados sus familiares o amigos llamarán el 112. Se organizó una célula de información con operadores de emergencia y psicólogos voluntarios que la atendieron.
No hay coordinación sin una oficina de información
Hacen falta expertos informadores que se desplacen al lugar y estén pendientes de corregir las informaciones incorrectas facilitadas por los medios. Cualquier sistema es adecuado si difunde la información precisa. La oficina de información debe realizar una escucha activa de las informaciones, quejas y demandas de los afectados, antes de que lleguen a los mass media. Las fuerzas policiales deben contribuir, sobre el terreno, a la difusión de mensajes, al control de multitudes, a la evacuación o el confinamiento utilizando la megafonía.
La oficina de información, sobre el terreno, retroalimentará a la Dirección del Plan y a la administración para facilitarle la toma de decisiones. Los medios difundirán constantemente información exacta sobre la naturaleza del peligro y las recomendaciones para la población. Es un grave problema el que muchos medios quieren obtener la misma información al mismo tiempo. Se priorizará a las Agencias Informativas, emisoras de Radio y televisiones. Pueden difundirse mensajes masivos vía SMS a los medios informativos y emplear Internet, desde el lugar de la emergencia, para difundir notas de prensa, cortes de radio, fotos y video clips. Las imágenes de la intervención puede distribuirlas una agencia informativa o una televisión.
En la fase de vuelta a la normalidad se repite la situación de la emergencia y los servicios de socorro. Se vuelve a decir cuáles son las zonas afectadas. Se transmite consejos e instrucciones a los afectados.
El Periodista como agente de Protección Civil
“Declarar la guerra a los medios, si bien es tentador, es un juego que nunca ganarás”
Stratford P. Sherman ([18])
Cuando surge la emergencia todo son prisas. Carreras en las redacciones y, cómo no, en los servicios de emergencia. El periodista acudirá a la Administración para buscar entre sus filas a los portavoces de las tragedias, de los que, de entrada, sospecha. A priori los considera incompetentes, manipuladores, cuando no mentirosos, faltos de diligencia y torpes. Pero los necesita para contrastar la información. No se fía de ellos, pero los requiere. No cree en ellos, pero acudirá en su búsqueda para conocer qué está ocurriendo. Desde el lado de la Administración la visión no será menos negativa. Se quiere cerca al periodista cuando es útil para difundir los mensajes que pretende poner en conocimiento de la opinión pública. Su presencia será indeseada por su alto grado de intrusismo e ingerencia. Sin embargo, será mejor convivir con ellos y apoyarse en su profesionalidad para que ayuden a comunicar las recomendaciones de protección civil. Se está, por tanto, frente a una mutua relación de amor y odio en la que brilla un interés común. Es en esta tesitura, donde un servicio de información de emergencias debe intentar transformar esta visión antagónica y maniquea transmutando al periodista en una auténtica herramienta de comunicación; un colaborador de protección civil; un canal de comunicación ágil y fluido con el ciudadano. El periodista puede dejar de ser un intruso y convertirse en un elemento valioso en la gestión de la emergencia. Para ello, conviene establecer una relación sólida y fluida entre ambas partes, que debe surgir del mutuo conocimiento, respeto y confianza. Ambos deben saber hasta dónde pueden colaborar, qué precisan el uno del otro, y cuáles son sus límites.
Termino. Como dijo Mort Rosenblum.
Cuando recibe un aviso a media noche, un bombero tiene que ponerse los pantalones y apagar las llamas. Un corresponsal debe explicar a un millón de personas quien provocó el incendio y por qué.
Muchas gracias a todos.
Luis Serrano Rodríguez
luisserod@hotmail.com
[1] Beck, Ulrich. La sociedad del riesgo global. Madrid. Siglo XXI, 2002
[2] Accidente en la industria química de Seveso (Italia, 1976). http://www.portalplanetasedna.com.ar/seveso.htm
[3] Accidente en la planta nuclear de Chernobyl (Ucrania, 1986).
http://www.chornobyl.in.ua/en/index.htm
[4] Medios de comunicación y catástrofes ¿Tratantes de la información?
Carlos Lozano Ascencio, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid
[5] http://209.85.229.132/search?q=cache:6t8b1WiNnGEJ:autonomicas.congde.org/download.php%3FnIDDocumento%3D186%26nVersion%3D1%26PHPSESSID%3Di62v158j9b580iu2aah56m5930+estudio+tiempo+televisiones.+2006.+Universidad+Pompeu+fabra&hl=es&ct=clnk&cd=6&gl=es
[6] Manuel Martín Serrano. La Producción Social de la Comunicación. 3ª edición. 2.004.
[7] Apud. John Langer, La televisión sensacionalista. El periodismo popular y las otras noticias, trad. Juan Trejo Álvarez, Barcelona, Paidós, 2000, ed. or., 1998, p. 11.
[8] Organización de las Naciones Unidas para el Socorro en Desastres
[9] Tamotsu Shibutani. Improvised News. Ed. Bobs Merrill. Nueva York 1996. p62.
[10] José Luis Martínez Albertos Catedrático emérito de Redacción Periodística. UCM Madrid. Ponencia “El ocaso del periodismo tradicional” AP-APAL. Almería, 7 oct 2.008. Extracto Revista Periodistas FAPE. Nº 15. 2.008. p31
[11] Emociones y Conductas colectivas en Catástrofes: ansiedad y rumor, miedo y conductas de pánico. Itziar Fernández, Carlos Martín Beristain, y Dario Pérez. Universidad de País Vasco. Universidad de Deusto. En: http:// www.uned.es/dpto-psicologia-social-y-organizaciones/paginas/profesores/Itziar/CLJokin.pdf -
[12] Ros Jay. Situaciones de Crisis. Ed. Pearson Educación, S.A., 2001. Pp 73-74
[13] Berge, D.T., The first 24 hours: A Comprensive Guide to Successful Crisis Communications, Ed. Basil Blackwell, London. 1990. p. 66
[14] Carmen Costa. La incidencia de Internet en la crisis de comunicación del 11-M. En: A.Vara. La Comunicación en situaciones de crisis. Ed. Eunsa. Pamplona. 2006. p215
[15] Jaime Fita. Comunicación en programas de crisis. Ediciones Gestión 2000, Barcelona, 1999, p145.
[16] Carmen Costa. La incidencia de Internet en la crisis de comunicación del 11-M. En: A.Vara. La Comunicación en situaciones de crisis. Ed. Eunsa. Pamplona. 2006. p227
[17] Comentario de Luis Estaún recogido en: Ernesto Goicoechea. Desastre y medios de comunicación. El caso de Biescas. Ed. Emergencia112. 1998. p110
[18] Fuente: CDC, septiembre de 2002. Crisis Emergency+Risk Comunication. También en: http://www.bvsde.ops-oms.org/tutorial6/e/ppt/tema_10.ppt#269,19,Diapositiva 19
miércoles, febrero 18, 2009
En mi opinión el mejor plano de un rescate de un accidentado que se efectue con grua se hace desde debajo del aparato y muy próximos a los rescatadores. Debe buscarse una zona desde la que podamos filmar sin estorbar, con el sol preferentemente a nuestra espalda, y procurando en todo momento que en nuestras imágenes no se identifique a la víctima. Tampoco debe ser una secuencia muy escabrosa. Lo esencial es que se relaten los hechos en imágenes y que se vea la actuación de los intervinientes. Los planos hay que mantenerlos y no hacer demasiados paneos. Este es el resultado con un teléfono móvil Nokia N95 8Gb.
No cabe duda que hoy en día el espacio donde se sustancia buena parte de nuestra actuación informativa es el televisivo.
Según Amelia Fernández (Narración arquetipica y Medios de Comunicación. El caso Windsor.Amelia Fernández.Universidad Autónoma de Madrid) “En este tipo de narraciones la televisión ha desempeñado un papel fundamental. La televisión nos ofrece un repertorio de imágenes, algunas por su intensidad, cercanas a aquellas imágenes primordiales de las que hablaba Carl Gustav Jung para referirse a los arquetipos.
Es más, el periodismo televisivo se basa en el extraño axioma de que lo que cuenta es verdad porque lo estamos viendo frente a la radio o a la prensa. Es sin duda un espejismo por cuanto lo que estamos viendo está editado, seleccionado y comentado. Desde la formación de la propia palabra, televisión, es la visión de lo que está lejos, como el teléfono es la voz que llega en la distancia. A pesar de todo hay etapas históricas que nuestras generaciones, a diferencia de las anteriores, recuerdan a través de una imagen televisada o vista desde lejos. Sin duda nos hemos convertido en homo videns, o de animales simbólicos hemos pasado a ser animales videntes”
En está cultura post-modernista nos hemos convertido en consumidores de catástrofes, porque como señala Carlos Lozano Ascencio “el verdadero lugar donde ocurren las catástrofes hoy en día es el espacio público informativo, realidad de segunda mano que construyen los medios de comunicación”.
domingo, diciembre 21, 2008
Es un hecho cada vez más habitual comprobar, cuando se produce cualquier intervención de emergencia, como, a la llegada de los intervinientes, una profusión de teléfonos móviles recogen compulsivamente la imagen de la tragedia que se está produciendo. Es lo que se ha venido convirtiéndose después en el llamado "periodismo ciudadano". Los canales de comunicación interpersonal, alternativos a los Más media, se van popularizando de forma exponencial con la llegada de las mejoras tecnológicas. Estamos a punto de lograr la misma instantaneidad y sincronía que puede ofrecer la emisión radiofónica, pero ahora en televisión. Un simple teléfono móvil lo va a lograr. Entre tanto, canales como "Youtube" se convierten en claro exponente de lo que está acaeciendo. Y sino un ejemplo. El pasado día 5 de diciembre se produjo una explosión de gas en Alcalá de Henares que supuso el derrumbe de la fachada de un céntrico inmueble. Hubo 5 heridos, entre ellos una anciana de 98 años, a la que los bomberos de la Comunidad rescataron entre los escombros.
El Servicio de Información de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid envió imágenes a las televisiones, que fueron las que emitieron. Sin embargo, no fueron los únicos en filmar el suceso. Antes de la llegada de los bomberos y sanitarios, los propios vecinos, teléfono en mano, captaban masivamente la escena. Hasta 3 de ellos colgaron después las imágenes en "Youtube". Si tres lo hicieron, me imagino que varios más lo descartaron. En los tres casos, se ve a la policía local desescombrando a mano antes de la llegada de los bomberos. Esto nos debe hacer reflexionar sobre cómo debemos enfocar la gestión de la comunicación de emergencia en pleno siglo XXI. Ya no sólo nos debemos preocupar de nuestros compañeros periodistas. También deberemos estar atentos a esos otros "periodistas" ciudadanos que, sin criterios profesionales, pueden llegar a crear toda una corriente de opinión a través de medios alternativos. Cabe recordar aquí la importancia que tuvo, tras los atentados del 11-M, los canales alternativos de comunicación (SMS, weblogs, ...) que movilizaron el voto joven, coadyuvando al cambio de signo político en el gobierno del Estado español.
sábado, septiembre 20, 2008
La difusión en la edición digital de EL PAÍS de las imágenes y comunicaciones internas en Barajas del accidente del MD-82 de Spanair, reproducidas por las principales televisiones y cadenas de radio de España y por cientos de televisiones y medios digitales y escritos de todo el mundo, motivó este viernes un requerimiento a este periódico del juez que investiga el caso. En el escrito judicial se requiere la entrega de las copias de las grabaciones del vídeo y audio del accidente del 20 de agosto y el "cese de la publicación de las grabaciones de audio y vídeo".
Tres miembros de la Guardia Civil se presentaron en la sede de EL PAÍS para hacer efectivo el auto del juez. El director les entregó una copia del material difundido a través de la web del diario.
Mi pregunta es ¿Estamos en un Estado de Derecho? Si la respuesta es sí, recordemos que se fundamenta en la Constitución de 1978. En ella colisionan habitualmente dos derechos fundamentales: el derecho a la intimidad, el honor y la imagen (art 18) y el derecho a la libertad de expresión y de información (art 20). ¿Es cierto que el Tribunal Constitucional es legislador positivo? Si la respuesta es de nuevo sí, recordemos que zanja la polémica que aquí nos trae en sentencia 13/1985 donde queda claro que una cosa son los secretos sumariales y otra el conocimiento de los hechos, que es lo que muestra el video. Además, el secreto sumarial ya ha sido levantado por el juez del caso, al contrario de lo que se dice por error en varios comentarios. Queda una pregunta ¿Es ético o no difundir el video? Sobre esto, menos mal, no dice nada nuestra Constitución.
domingo, julio 27, 2008
Procedimiento de zonificación. PLATERCAM
“Siempre que sea posible, la delimitación de la zona de operaciones debe establecerse a priori en los lugares considerados con mayor índice de riesgo. En caso contrario, se efectuará posteriormente en función de la localización y magnitud del suceso.
La zona de operaciones se dividirá en fajas o áreas circulares, más o menos paralelas entre sí, de amplitud variable y adaptadas a las circunstancias y configuración del terreno”.
La zona de operaciones se divide en las siguientes áreas o subzonas:
- Área de intervención. Coincidente con el lugar donde se ha producido la emergencia y donde tiene lugar, fundamentalmente, las actuaciones del Grupo de Intervención. Es el área de máximo peligro y donde debe hacerse un riguroso control de accesos. Asimismo, en la mayoría de los casos, es el área que primero debe ser evacuada.
- Área de socorro. Inmediata al área de intervención y a su retaguardia. La distancia al punto del suceso vendrá dada por criterios de seguridad, ya que en ella se organiza y realiza la asistencia sanitaria de urgencia y clasificación de heridos procedentes del área de intervención.
- Área base. Inmediata al área de socorro y a su retaguardia. En ella se concentran y organizan los medios de apoyo, así como el personal de reserva del Grupo de Intervención. Si se ha producido una evacuación, en el área base se organiza la primera recepción y control de los evacuados, para proceder a su posterior distribución en los lugares asignados”.
Así las cosas, a partir de aquí generaremos al menos dos subzonas.
1. Área VIP. Aquí estarán ubicados los políticos que decidan acudir a la intervención. Se les buscará un emplazamiento dentro del área de socorro, alejado de los heridos, próxímo o en el mismo Puesto de Mando, donde no interfieran con la gestión de las comunicaciones. Estarán alejados de los periodistas y de los vecinos para evitar rifirrafes que puedan captar las cámaras. Cuando tengan que comparecer ante los Medios, se delimitará una zona acotada junto a su ubicación a la que se conducirá a la Prensa.
2. Área de Prensa. Ubicada fuera del área de socorro pero colindante con está. Se les buscará una zona visualmente relevante para los reporteros gráficos. Estará alejada de la zona VIP y del PMA. Se impermeabilizará esta zona de forma especial para evitar que penetren en el área de socorro.
Actitud del periodista en una emergencia
* 1. Invasiva
Captan cualquier imagen, Entre ellas las víctimas. Es lo que se denomina “El segundo trauma” por Butcher y Dunn (1989).
2. Pone en riesgo la imagen de los servicios
de emergencia.
3. Interfieren en el rescate.
Pueden entorpecer las tareas. Debe dedicarse personal para controlarles y atenderles.
4. Interfieren en la toma de decisiones.
Presionan. Exigen soluciones urgentes que se dan antes de tiempo (FEMA, 1984a pág 85)
5. Condicionan una posible movilización excesiva
de medios.
6. Exigen recursos y medios para trabajar
¿Qué cobertura legal poseemos para realizar nuestra zonificacion?
1º- LA SEGURIDAD:
Los bomberos determinan áreas que son seguras. La Policía impermeabiliza la zona. Si no hay riesgo debe abrirse la zona que sólo queda acotada por orden judicial. Es decir, mientras el área no sea segura no pueden entrar y serán los servicios de emergencia quienes determinen cúal es el área segura.
2º DERECHOS AL HONOR LA INTIMIDAD
Y PROPIA IMAGEN
Para proteger la identidad de las víctimas, mientras estén el área de socorro o intervención,
podremos interponer entre la Prensa y ellas Mismas, barreras físicas. Es decir, podemos tapar la
escena.
Medios:
•Mantas térmicas
•Sábanas
•Mantas
•Lonas
•Bolsas de muerto
•Tiendas de Parada
•Con el cuerpo
3º LA IMAGEN CORPORATIVA
-Se evita el acceso a actuaciones incorrectas
-Se instala a los afectados y vecinos alejados de la prensa
-Se traslada a los damnificados para evitar la presión social sobre ellos, además de atenderles en en condiciones (Rehabilitación psico-social)
viernes, mayo 30, 2008

A la hora de establecer quién debe de realizar las declaraciones en una intervención es conveniente no olvidar que básicamente contaremos con los siguientes tipos de portavoces:
1.- Portavoz Oficial. Es quien habitualmente realiza las funciones de comunicación hacia el exterior de la organización. Debería ser un experto en la gestión de la comunicación de crisis y la información de catástrofes.
2.- Portavoz técnico. Será aquel o aquellos que se determinen con el fin de realizar declaraciones de carácter técnico sobre la intervención. Deben de estar previamente definidos antes de que llegue la situación de crisis. No sólo esto deben, de estar minimamente formados con el fin de que conozcan el Plan de Comunicación de crisis y adquieran las mínimas competencias informativas. Estarán coordinados y supervisados en sus declaraciones por el portavoz oficial o Servicio de Información de emergencias.
Como vengo contando, en una primera fase de control informativo y lucha contra el rumor, las declaraciones las realiza el portavoz oficial. En una segunda fase, ya de control de la intervención y de control en la gestión informativa, deberá comparecer, debidamente asesorado y controlado, el portavoz o portavoces técnicos que se determinen. Esto es así porque , como vengo diciendo, debe de hablar en cada momento y dentro de las posibilidades que haya quien o sea más creíble para los Medios de comunicación y los ciuadadanos. De ese manera nuestros mensajes serán más efectivos.
En cuanto al lenguaje que emplearemos deberá ser siempre el más efectivos para lograr nuestros objetivos comunicativos. Por tanto debe de una parte ser accesible a los públicos diana elegidos y adaptarse a sus condiciones socioeconómicas (en general emplear un lenguaje coloquial). Pero al tiempo debe ser lo suficientemente técnico, para que incremente nuestra credibilidad. Ahora bien cada tecnicismo debe ser de alguna manera explicado ya sea por el contexto o expresamente. Por ejemplo: si decimos que la nave "colapsó", inmeditamente detrás diremos que el "derrumbe" no provocó daños personales, si así fuera. Hay términos, que en mi opinión de tanto usarlos, ya son accesibles prácticamente para toda la población. Por ejemplo: ....una vez estabilizado e intubado el herido fue trasladado por el Servicio sanitario al Hospital..."
1ª Comparecencia. Mientras la intervención no esté aún controlada, y por lo tanto no podamos disponer de un portavoz técnico para comparecer, deberá de informar en primera instancia el Portavoz oficial ¿Porqué no esperar a que este libre el técnico? La respuesta es obvia. Si no lideramos el proceso comunicativo respondiento a las cuestiones que se hacen los periodistas y los ciudadanos en esos primeros momentos de incertidumbre el rumor irrumpirá en tromba. Así que el primero en hablar es el portavoz oficial.
2ª Comparecencia. Una vez controlado el rumor es el turno del portavoz técnico debidamente asesorado por su Servicio de Información de Emergencia.
IMAGEN CORPORATIVA.
Varias cuestiones:
1.- Se comparece debidamente unirfomado. Con el uniforme arreglado y en el caso de bomberos (con casco) y policía (con su gorra). Si el bombero presenta pequeños restos de suciedad en su rostro es posible, según la situación, que sea mejor no limpiarlos porque apoya la imagen de lucha contra la catástrofe y de denodado esfuerzo.
2.- En las comperencias en corrillos de pie. No se hacen declaraciones con los brazos cruzados sobre el pecho ni en jarras. Las manos deben estar colgando a los lados, cruzadas a la espalda o cruzadas a la altura de las piernas
3.- En cuanto al escenario que se ve a nuestra espalda.
a) En directos. Nunca con los intervinientes a nuestra espalda y menos si la situación no está controlada (mejor por ejemplo un vehículo de emergencias). Quién nos puede garantizar que, de no ser así, se vea como cae detrás nuestro un bombero de una escalera. Imaginar el efecto de descontrol.
b) Grabado. En general evitar a los intervinientes a nuestra espalda y apostar por un vehículo de emergencia. Siempre le podemos poner como excusa que así no queman los planos de recurso del siniestro con nuestro "Total".
domingo, marzo 30, 2008

Pero tuve más. Sólo unos minutos despúes el 112 me avisaba del rescate de un montañero que se había precipitado en la zona de Peñalara rompiéndose la clavícula. Mentalmente calculé los tiempos para ver si podría llegar. Llamé al CECOP y hablé con el Jefe de Guardia (J2) comunicándole que me disponía a ir al siniestro y que me coordinaría con el GERA (Grupo de Rescate en Altura de Bomberos de la Comunidad) para acceder al lugar sin dificultar en nada la operación. Con su autorización, me desplacé con el coche de guardia al Puerto de Cotos, mientras el helicóptero de rescate, con base en Las Rozas, acudía al Parque de bomberos de la Barranca (Navacerrada) a recoger a tres efectivos del GERA. Por el camino hablé por teléfono con el GERA y con el piloto de la aeronave para coordinarme.
De camino, por la emisora del coche escuché como el helicóptero dejaba al GERA con el herido al pie de la Cresta de Claveles, a unos 2.000 metros de altura. 5 minutos despúes llegaba a la Pradera de las COES, junto al Puerto de Cotos. Comuniqué con el piloto indicándole mi posición y si me podía venir a recoger mientras estabilizaban al herido, que presentaba policontusiones y fractura de clavícula. 5 minutos despúes estaba desembarcando en el lugar de la intervención. Evidentemente iba equipado con botas de montaña, forro polar y casco. No me llevé el arnes porque el piloto me indicó que podía aterrizar bien y no hacía falta descolgarse con la grua. Allí hice fotos y un pequeño videoclip con el teléfono móvil, y un video para las televisiones recogiendo también el traslado del herido que minutos antes se había precipitado por una canal de nieve de 40 metros de longitud golpeando con algunas piedras.
El herido fue evacuado a la pradera de las COES donde esperaba una ambulancia del SUMMA que le evacuó al Hospital. Despúes el aparato nos recogía a un bombero del GERA y a mi, que todavía estábamos arriba. El resto del proceso de difusión de la información es el habitual.
Mi guardia de ayer fue de las moviditas. Sobre todo teniendo en cuenta que hubo mucho trabajo concentrado en poco tiempo.
Comencé con un incendio en una chalet prefabricado de madera en Villanueva de Perales, pegadito al kilómetro 27 de la M501. Estaba en el despacho cuando escuché por la emisora de bomberos que desplazaban medios al siniestro, en ese momento, un SMS pitaba en mi móvil anunciándome también su existencia. Esperé sólo unos minutos hasta que llegaron las primeras dotaciones e informaron. Viendo la embergadura del incendio, y que podía además acabar afectando a un restaurante, me fuí para allí.
En 20 minutos estaba en el lugar. 4 dotaciones de bomberos de la Comunidad de Madrid controlaban ya un fuego que había devorado totalmente la edificación y que apunto estuvo de hacer lo propio con un restaurante situado a sólo 20 metros. Su pericia evitó que el fuego, que ya había prendido en la cubierta de cañizo, fuese a más.
Afortundamente el propietario y los obreros que estaban poniendo tela aslfática en la cubierta para reparar la misma, salieron a tiempo sin sufrir daño alguno.
Cuando llegué me coloqué el auricular Bluetooth, el traje de intervención y el casco, con el mismo nivel de protección de los bomberos y me dirigí a la zona caliente. De camino pregunté a unos técnicos de una ambulancia del SUMMA si había heridos. Me dijeron que no.
Ya dentro del área de intervención saludé a los mandos intermedios y al Jefe Supervisor de Bomberos, pedí información sobre la actuación, y simultáneamente hice fotografias, video y un par de videoclips con mi teléfono móvil. No tuve impedimento para filmar desde cualquier punto. Las imágenes de los bomberos trabajando en el interior las recogí desde las ventanas. No hacía falta perder tiempo en ponerse el equipo autónomo.
Tras esto me despedí. Ya en el coche comuniqué el siniestro por SMS a la Jefatura y a los Medios informativos. A partir de ahí la distribución habitual de toda la información.
jueves, marzo 27, 2008

Ayer me tocó gestionar la información generada por el incendio de 800 toneladas de papel para reciclar junto a una nave de San Martín de la Vega. Cuatro dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid estaban, a mi llegada al siniestro, intentando confinar el fuego en un esquinazo de la instalación mediante 7 lineas de mangueras de 45 mm y el uso de maquinaria pesada de la empresa para elaborar un cortafuego que eliminara la continuidad de combustible. Lo lograron sin mayor problema.
La gestión informativa comenzó con el aviso que recibí de la sala del 112 que me comunicaba el inicio del siniestro. Con los primeros datos, me puse a la escucha de la radio de bomberos esperando la confirmación de lo que ocurría realmente con la llegada de las dos primeras dotaciones. Viendo que al desembarcar allí solicitaban otra autobomba llame a la central de bomberos para pedir algún dato más, y anuncié mi salida al siniestro.
Ya en el lugar, puesto que no había trascendido aún a los Medios los ocurrido, me puse tranuqilamente a recoger datos. Hablé con el subjefe de guardia al mando para que me explicará lo ocurrido y qué cantidad de papel ardía. También hablé con la propiedad intentado averiguar el origen del siniestro y a ser posible las causas, cosa que obviamente no me dijeron.
Tras esto, o mejor dicho de forma simultánea, recogía fotos y videos digitales (tanto videoclips con el móvil en formato MP4 como video para las televisiones en MiniDV). Una vez controlada la situación informativa, y a través de mensaje SMS, informe a los Medios de Comunicación de manera simultánea. A la Jefatura de la Comunidad lo hice previamente con el mismo sistema. A partir de ahí le amplié la información telefónicamente a las agencias y grabé con las radios que me pidieron cortes. Asimismo, desde el lugar envié a los diarios digitales con mi teléfono móvil 3G un video clip de la intervención de 25 segundos, que rápidamente colgó la mayoría.
Estuve una hora en el siniestro, y viendo que no iba a acercarse Medio de Comunicación alguno, me retire a la sede del 112. Por el camino, avisé a través de SMS a las televisiones de que una hora más tarde les enviaría desde el 112 (por fibra óptica) el video que había grabado en la intervención. Este, además, incluía una pequeña entrevista con el mando de bomberos a cargo de la intervención.
Tras esto sólo me restó enviar por e-mail un par de fotos a la prensa escrita y los diarios digitales y publicar la noticia en nuestra página web, incluyendo foto. Al día siguiente, prácticamente todos los diarios publicaron información y foto de la interveción destacando la buena labor de los bomberos.
domingo, septiembre 02, 2007
Debe ser un anexo del Director del Plan. Es decir, en dependencia directa del mismo.
Compuesto por profesionales en comunicación de crisis. Personal periodista debidamente formado y con experiencia en gestión de crisis emergentes y de Gabinete de prensa de servicios de emergencia.
Debe contar con toda la información sobre la crisis. Sin ella es imposible su labor.
Contará con un equipo de enviados especiales.
1. Recoge y situ toda la información. Analiza, evalúa y aconseja sobre la crisis. Retro alimenta a la Dirección del plan.
2. Descubre las causas de la emergencia y las deficiencias en la gestión de la misma. El orden o el caos.
3. Pulsar el ambiente social y mediático. Lucha y situ contra los rumores. Termina con los enteradillos y se convierte en fuente solvente de referencia. Ataja las críticas antes De que se produzcan.
4. No da informaciones distorsionadas, divulgando una información verdaderamente útil.
Portavoz oficial de la emergencia.
-Debe ser un experto en gestionar la información en crisis emergentes y pertenecer al servicio de información de emergencias.
-Preferentemente periodista y con experiencia como portavoz.
-Con formación especializada en protección civil, socorrismo, y auxilio rescate.
-Con capacidad de trabajo en situaciones difíciles.
-Experto y conocedor de la evolución de riesgos.
-Con capacidad de aportar ideas y soluciones.
Centro coordinador de la información de emergencias.
-Debe haber una única oficina informativa como fuente.
-Realizará una reevaluación informativa constante.
-Reiteración informativa. Como ya hemos explicado más arriba es importante reiterar el mensaje en tiempo y forma.
-En situaciones especiales puede ser preciso descentralizar La gestión informativa. Ej.: Las listas de heridos y muertos en el atentado del 11-M.
Medios materiales
-Deberá contarse con una oficina amplia y bien dotada tecnológicamente para recibir a los medios. Teléfonos, fax, Internet, líneas microfónicas. Sala de prensa.
-Contará con una línea de fibra óptica para el envío de imágenes en directo desde el centro de emergencias o la realización de entrevistas a totales sobre planes emergencia.