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miércoles, octubre 08, 2014

Crisis del Ebola. Cómo detectar bulos en redes sociales

Estaba cantado. La aparición del primer caso de contagio de Ebola fuera de África se ha convertido en la primera pandemia sanitaria 2.0. La viralidad de los bulos en internet amenaza con dejar atrás cualquier previsión de expansión de la enfermedad. Todo virtualmente claro. Con una tasa de propagación menor que el sarampión o el VIH las noticias sobre nuevos contagios se incrementan vía Twitter en cuestión de horas. Un ejército de irresponsables 2.0 se ha armado con sus mejores herramientas digitales con el objetivo de crear alarma en la población. Y esto sólo acaba de comenzar. Un hecho en mi opinión delictivo no exento de riesgos que debería ser perseguido de oficio por la fiscalía. No es descartable que alguien invente un supuesto caso de Ebola y, por ejemplo, una cuarentena en un colegio y que mañana un padre asustado pise de más el acelerador de su coche con la intención de ir a buscar a su hijo. El desenlace de la historia ya nos la podemos imaginar. Para intentar evitar esto quiero ofrecer en este post una batería de consejos para detectar bulos en redes sociales.




Desconfíe de informaciones que no enlacen con una web oficial de la administración o de un medio de comunicación serio.
Desconfíe de los pantallazos de medios digitales de comunicación o webs oficiales. Compruebe si es cierto acudiendo a la web oficial o a su canal oficial en Twitter. Es fácil
Ojo con las fotos que se publican en un tweet que no lleva adjunto un link a una fuente oficial o a un medio de comunicación serio. Pueden ser falsas, un montaje o corresponder a un hecho anterior en el tiempo. Puede verificar cuándo y dónde se publico introduciendo el link en Google Search Images. Recuerde que el Photo Shop hace milagros.
Verifique los perfiles y las bios de las fuentes que divulgan el mensaje. Si no es una cuenta a la que sigue habitualmente desconfíe. 
No dude en preguntar a las fuentes oficiales o a los medios de comunicación vía Twitter sobre informaciones sospechosas. Otra opción es preguntar a los equipos VOST de voluntarios digitales en emergencia que están repartidos en todo el Estado con @vostSPAIN a la cabeza. Ellos están especialmente adiestrados y conectados para detectar y neutralizar bulos. Ayude a hacer #StopBulos y a evitar situaciones de alarma social.
Cuidado con el WhatsApp. Si la información alarmista le llega por esta vía desconfíe. Y sobre todo no la comparta si duda de ella. 
Los pantallazos de WhatsApp en Twitter tienen muchas papeletas de ser un bulo.
Compruebe los horarios de los tweets alarmistas. Si éste es de hace dos horas y usted no ve la información en un Medio de Comunicación profesional sin duda va a ser un bulo.
El primo, el amigo que le ha contado un familiar, que sabe de buena tinta... No es un fuente solvente. Va a ser por definición una fuente distorsionada, más aún si le entrega los datos por WhatsApp
Y si tiene alguna duda espere. No contribuya a generar alarma social. La protección es cosas de todos y todos debemos hacer protección civil divulgando informaciones veraces.

martes, julio 22, 2014

Los tweets caducan en emergencias

Durante el día de hoy he tenido la suerte de impartir el Curso de Comunicación de Emergencias sanitarias organizado por ÁrticaTelemedicina. En el mismo he podido intercambiar conocimiento con alumnos muy motivados deseosos de encontrar recetas que les permitieran mejorar sus conocimientos y habilidades de comunicación en la materia, tanto en el Offline como el Online. A lo largo de la sesión he tratado de resolver numerosas dudas sobre esta materia, muchas con base en la experiencia demostrada sobre las mejores prácticas que hoy por hoy se pueden aplicar para la resolución de problemas. Sin embargo, una pregunta de uno de los asistentes @FernanLopezMesa sobre la caducidad de los tweets en emergencias y las posibles soluciones al respecto ha puesto sobre la mesa una cuestión de un interés capital ¿Cómo evitar que sean compartidos, retuiteados o modificados tweets de hace horas sobre algún aspecto de una emergencia que, indudablemente, han podido caducar.

Pongamos como ejemplo el accidente del tren Alvía en Santiago de Compostela cuyo aniversario recordaremos dentro de tres días. Fue preciso pedir la colaboración ciudadana para obtener donaciones de sangre. Estas se produjeron de forma masiva llegando a colapsar en poco tiempo los dispositivos y cubriendo las necesidades que se requerían.  Poco después se lanzaban tweets informando de que ya no era preciso continuar con las donaciones. Sin embargo, tuiteros que se incorporaban a la conversación horas después de iniciarse el siniestro, compartían los primeros tweets con la solicitud de sangre sin ver que ésta ya no era necesaria. Los tweets habían caducado y ellos no habían detectado esos mensajes a tiempo de no hacer RT. Sin duda un grave problema para el sistema.



¿Cómo detener este proceso?

Algunos proponen tuitear incorporando la hora a cada tweet ¿Realmente por si sola esta acción evitaría el RT de una información de un tuitero no especializado en la gestión de información de emergencias sin haber detectado éste en su TL o en el HT un tweet posterior de la misma fuente con una información de sentido contrario? Yo tengo mis dudas. 

Serviría sin duda para mostrar que el tweet es anterior. Algo que se puede ver en  las primeras 24h de publicarse la información  o si se guarda una captura de pantalla. Podríamos, eso sí, con la hora demostrar que se tuiteó antes. Pero no creo que detuviéramos un dedo inquieto incapaz de leer el TL en el orden correcto. Porque, no nos engañemos, si sigues el HT en el orden correcto igual aciertas. Si sigues directamente a la fuente oficial en el orden correcto también aciertas. Pero si no la sigues y te nutres exclusivamente de tu TL, puede que algunos de los usuarios a los que sigues tuiteen que hace falta sangre, (psicológicamente es más fácil que alguien colaboré haciendo un RT a este mensaje). Pero cuando la emergencia comienza a controlarse, y ya hemos cubierto las reservas de sangre, los RT a un mensaje que informa de que no hace falta ayuda no se comparten, ni de lejos, con el mismo interés. De esta forma, muchas de esas personas que compartieron aquel tweet, probablemente, ni siquiera vean en su TL, que volvemos a la normalidad. Y esto es así porque no existe un sólo Twitter. Hay tantos como tuiteros. Cada uno tenemos el nuestro. Porque, no nos engañemos, el HT lo sigue un pequeño porcentaje de tuiteros en una emergencia. Ojalá todos tuviéramos los conocimientos y el interés de los VOST. Pero es mera ilusión.



Posible solución


Desde mi punto de vista la clave para detectar y neutralizar la crisis que puede generar un tweet viralizado a destiempo debe venir de la misma mano y la misma solución diseñada para detectar un bulo en Twitter durante una catástrofe. Porque si el tráfico de tweets no es muy grande el bulo o el tweet caducado puede detectarse cuando empieza a hacerse viral y, por lo tanto, conversando con los nodos de influencia, puede neutralizarse. Pero si el tráfico de tweets se convierte en una auténtico Tsunami, sólo quien controla la red es capaz de detectar el inicio de un crecimiento desproporcionado en el HT, en sus inicios. Por lo tanto, sería necesario que el propio Twitter disponga de una herramienta capaz de, en situaciones de catástrofes, detectar estos picos de actividad para que la fuente oficial, con la colaboración  de los VOST, procedan a neutralizar el bulo o  a reconducir la conversación hacia una información actualizada. 

lunes, junio 30, 2014

Twitter. La tormenta perfecta en emergencias

Las redes sociales han traído consigo una democratización del acceso y la producción de información. Nos permiten obtener y aportar de forma sincrónica noticias. Con ellas el paradigma comunicativo ha cambiado y todos y cada uno de sus usuarios se han convertido, en potencia, en una suerte de reporteros. Sin embargo, este hecho, de indudable valor, plantea en el horizonte una tormenta perfecta. Una catástrofe aumentada se está formando. Es la que desencadenará un bulo no frenado a tiempo. Un rumor que acabará provocando una situación de pánico que dejará sobre la mesa más víctimas que las que produjo la catástrofe inicial.

Twitter permite crear, según Deb Roy @dkroy, una red de testigos presenciales cuya escala aún no conocemos. Esto nos lleva a hacernos, como gestores de emergencias, las siguientes preguntas:

1.    ¿Es Twitter un canal de información sincrónico, ubicuo y relevante?
2.  ¿Es Twitter un canal solvente de recogida de información útil para la gestión de emergencias?
3.    ¿Es posible frenar los bulos en la red?

Respondamos en la medida de lo posible.

1.    Ciertamente no cabe ninguna duda de que Twitter es un canal sincrónico y ubicuo de información sobre emergencias con millones de testigos repartidos por todo el mundo. Es la mayor red de reporteros existentes y eso mismo lo vuelve especialmente relevante. Tal es así, que el periodismo la usa de forma constante para obtener información de último minuto de fuentes antes inaccesibles.



2.    Sin duda es una canal de recogida de información de emergencia, pero requiere de mucha mano de obra para ser capaz de cribar lo relevante de lo que no lo es, al tiempo que se discrimina lo verdadero de lo falso. Para que esa toma de datos mejorara Twitter debería implementar herramientas capaces de ayudar a determinar la procedencia de las informaciones de emergencia en función de cruzar tres datos esenciales: la hora del tweet, le geolocalización del tweet y el autor del tweet. Tres informaciones esenciales que permiten centrar la búsqueda de datos relevantes sobre un incidente. 500 millones de tweets/día y 241 millones de usuarios creo que se merecen, al menos, una reflexión. 




3.   Equipos VOST por todo el mundo, trabajando codo con codo con los centros de coordinación de emergencias lo intentan día a día y lo logran en el trabajo ordinario. Sin embargo, sólo es cuestión de tiempo que se vean desbordados por una gran catástrofe. Es imposible, si se me permite la metáfora, que 100 bomberos frenen un tsunami. Cómo explicó magníficamente Deb Roy en #TATGranada14:


     Esa misma fuerza de la naturaleza es la que redistribuye el rumor. Siendo así, sólo es cuestión de tiempo que una gran catástrofe llegue a amplificar la tragedia causando un incidente de mayores proporciones que el original. Ese día el pánico se apoderará de la situación generando graves daños. ¿Cómo puede frenarse esto? En mi opinión, es de vital importante para la sociedad y para Twitter, armar una solución. 

     ¿Por qué vía? Por la de la identificación automática de dos elementos: la fuente origen del rumor y los nodos más influyentes de redistribución del mismo. Y entiendo, para ello debemos saber cuáles son los atributos del generador de rumores. Algunos ya los conocemos (pocos seguidores, identidad oculta, sin avatar que le identifique, no se encuentra en el lugar de los hechos, perfil de troll, no aporta pruebas gráficas, o las que aporta son imágenes usadas previamente que no corresponden al incidente,…). Pero es obvio que será imposible localizarles hasta que su tweet no esté siendo ya viralizado. 



     Cuando se tuitea a un ritmo de 6.000 tweets/sg (terremoto de Japón 2.011) va a ser casi imposible detectarles monitorizando el hashtag o determinas keywords. Así, la herramienta que se desarrolle debe ser capaz de alertar de la rápida expansión de un tweet dentro de un hashtag. Se pondría entonces en conexión con el creador del mismo con el fin de determinar rápidamente, a través de su perfil, la fiabilidad del mismo y cruzar estos datos con las informaciones que poseen las autoridades que dirigen la emergencia. Por lo tanto, en mi opinión, sólo es posible frenarlo si se desarrolla algún tipo de herramienta por parte de Twitter que lo permita.


domingo, noviembre 24, 2013

Twitter y la bulimia mediática en emergencias. Incidir en el acceso variable a la información para controlarla

La gran cantidad de información que se produce en el medio continuo y las extensiones tecnológicas de que disponemos en forma de dispositivos móviles producen una sobre abundancia de información procedente, en muchos casos, de fuentes desconocidas. Cuando hablo de medio continuo me refiero a la infoesfera digital carente de periodicidad y en la que la información fluye de forma síncrona, constante y ubicua.  De hecho casi el 50% de la información que publican los medios proceden de este tipo de  fuentes. 

Asi, se está dando un proceso en el que se produce un consumo compulsivo de información que no permite el necesario proceso de asimilación y sedimentación cognitiva en las audiencias. Hoy, en algunos sectores de población, se observa una dependencia del instante, de la anécdota, del comentario excéntrico, mediante una sucesión de estímulos variables que magnifican lo efímero, a modo de atracción magnética de la atención, en detrimento de las grandes cuestiones (Erik- sen 2001; Rosenberg y Feldman 2010). El periodismo espectáculo, propio de los medios audiovisuales, se ha adueñado de la información digital continua y también de las redes sociales.

Fte: Periodismo en la era digital


Es precisamente por ello que el problema tiende a agravarse en situaciones de emergencias y catástrofes donde el consumo y la producción de la información, no sólo de los medios, sino especialmente de los ciudadanos, crece de forma exponencial gracias a sus dispositivos móviles. Estas extensiones tecnológicas permiten subir a la red testimonios, fotos y vídeos procedentes de su experiencia personal o fruto de la clonación masiva, vía RT (repetición) de los contenidos de otros difícilmente verificables en medio de un proceso de consumo bulímico de informaciones con una vida aproximada de 5 minutos. Imaginemos lo que pudo ser esto en catástrofes como el terremoto y tsunami de Japón (2011) en el que se llegaron a publicar casi 6.000 tweets por segundo o durante el huracán Sandy.

En el Tsunami el gobierno japonés se vio obligado a abrir
cuenta en Twitter. En pocas horas tenía más de 200.000 seguidores


Soluciones al proceso de consumo bulímico de la información de emergencias en Twitter

Vamos a acotar el ámbito de estudio a la red social esencial hoy en día en la distribución de información. Twitter se ha convertido en el granero de la información bruta al que acuden tanto ciudadanos como medios con el fin de obtener información de último minuto. A través de la misma accedemos a información prácticamente sincrónica de los afectados por la tragedia antes incluso de que se personen en el lugar los servicios de emergencia o los periodistas.

Sin embargo, el proceso de distribución secuencial de la información a través del Time Line
supone que la vida media de un tweet se sitúe en los 5 minutos. Cuando un usuario de esta red es conocedor de la tragedia, y acude a la búsqueda de información, ésta puede llevar abierta bastante tiempo. Un ejemplo claro fue el accidente del tren Alvia en Santiago de Compostela donde decenas de tuiteros, en su afán de colaborar, repicaban de forma constante la necesidad de donar sangre cuando las autoridades hacía tiempo que habían dejado de solicitarla.



El acceso variable a la información de emergencia por miles e incluso millones de usuarios de Twitter propicia un flujo constante y una repetición de mensajes en tiempos muy diversos cuando muchas de esas informaciones realmente han caducado en su finalidad primigenia de producir una determinada respuesta social. En ese sentido, la fuente informativa, entendiendo por tal un Servicio de información de Emergencia, logra el mayor impacto, no en los primeros instantes de la publicación del mensaje, sino en función de que el mismo sea repicado por los nodos más influyentes y de mayor calidad. Estos pueden obtener directamente la información de la fuente original o de un tweet clonado. Así, nos podemos encontrar con que los efectos de un determinado tweet pervivan mucho más tiempo del deseado pesé a que de la fuente original haya partido ulteriores mensajes que maticen, varíen o modifiquen el contenido del primer mensaje.

Dado que el acceso es variable a la información podemos realizar las siguientes acciones. En primer lugar si queremos que un determinado mensaje perviva debe reproducirse y actualizarse con cierta periodicidad asociado al hashtag donde se agrupé la conversación. Las correcciones o modificaciones del mensaje original deben, por tanto, siguiendo esta lógica repetirse también de forma periódica. Recordemos que la vida media útil de un tweet es de 5 minutos.

Asimismo, se impone la monitorización constante del hashtag, no sólo a la caza de bulos y rumores, sino también de todos aquellos mensajes caducados en su finalidad original o de efectos indeseados en el tiempo con el fin de dirigirse a sus reproductores para lograr atajar lo antes posible su efecto. Se publicará siempre con el hashtag lo que redundará a la hora de frenar el rumor.

Dado que la viralización del mensaje caducado puede ser muy alta, se impone la colaboración y acción conjunta entre el Servicio de Información de Emergencias, la estructura de grupos VOST y la comunidad de influencers que, de forma colaborativa, ayude al control de este tipo de mensajes.




Asimismo, es esencial la comunicación de la situación a los medios informativos con presencia en la esfera digital con el fin de frenar la reproducción de los mensajes caducados